Su piel teñida del mismo tono que las montañas. Asemeja el color de la tierra suelta.
Sus ojos al claro de la arcilla, sobre todo al amanecer.
Al pasar de las horas se vuelven oscuros, recordando al ciclo del día, al amanecer claros y poco a poco oscureciendo a la par de la noche...

juan carlos andrade donoso
19 abr 2011 | 08:50 PM
muy agradable tu estilo
krika
27 feb 2012 | 04:26 AM
Muchísimas gracias.