Como hábil ladrón, te escabulles de puntillas en mis sueños, te entrometes en mis pensamientos, busco escapar de ese dulce tormento, camino por las calles oscuras de la ciudad, miro hacia el cielo las estrellas formando tu nombre están, le pregunto aquel enamorado del parque como no pesarte más, con una leve sonrisa me dice con tono burlesco; ¡no lo intentes más!, con el eco de su voz sigo avanzando y es verdad es inútil el intentar olvidarte siquiera un instante, eres omnipresente y contra eso poco se puede hacer, quisiera ya no verte más, ¡OH! Ridícula paradoja, por que te busco entre la gente, quiero saciar esas ansias de ti, pero parece que me he vuelto adicta al sonido de tu voz, a la luz de tu mirada, al olor de tu piel.

¡Oh! Ladrón de sueños, pensamientos y suspiros, acaso te darás cuenta de ello. ¿Notaras esa risa nerviosa mía, el latir de mi corazón cada vez que me saludas?